Actualmente, la Constitución española garantiza la libertad de religión. Más de medio millón de los inmigrantes en España son musulmanes.
El elevado número y el peso de la historia hacen difícil su integración. Su religión y su modo de vida despierta recelos y provoca a veces conflictos con parte de la población española.
Esta situación ha aumentado, en parte, desde el atentado de terrorismo islámico en Madrid (marzo de 2004), donde murieron 192 personas.